El plan del Banco Central para evitar un salto cambiario hasta fin de año

La entidad puede operar hasta u$s6600 millones en contratos a futuro y estima que otra dolarización requeriría u$s16.000 millones. La opinión de los economistas y las exigencias del FMI.

El Banco Central cree que un proceso de dolarización estaría cubierto con la actual oferta.

Están dadas las condiciones para que la incertidumbre asociada al proceso electoral transcurra con una volatilidad muy moderada en el mercado cambiario”. El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, sorprendió esta semana durante su discurso de presentación de resultados de la política monetaria al poner de relieve, por un lado, la posibilidad de que la tranquilidad del dólar de los últimos meses se vea interrumpida y, por otro, cuál será el colchón con el que cuenta la entidad para evitar un salto en la divisa.

La incertidumbre política podría provocar tensión en el mercado financiero, y uno de los síntomas esperables sería un repunte del apetito por los dólares, un reflejo común en ahorristas y grandes inversores en momentos de inestabilidad. Pero esta semana el BCRA recibió un guiño desde Washington que le permitirá, en el caso de que lo necesite, tener un arsenal de herramientas más robusto para tratar de frenar un proceso de dolarización que pueda impactar en la inflación justo en semanas en que las urnas decidirán si habrá una continuidad o un cambio en la conducción del Poder Ejecutivo.

El Fondo Monetario Internacional oficializó, en el último informe técnico que publicó el lunes pasado, una habilitación para que el BCRA amplíe su poder de fuego en el mercado de dólar futuro, que es una de las alternativas principales a las que acude la entidad monetaria cuando busca calmar una tendencia alcista en el tipo de cambio.

En ese mercado a término, el papel de la entidad que encabeza Guido Sandleris es la de negociar individualmente con inversores contratos a pagar o cobrar en una determinada fecha con un precio y montos pactados de antemano. La diferencia entre el precio acordado y el que tenga efectivamente el dólar determinará quién salió favorecido.

En términos prácticos, lo que hizo el FMI fue extender el margen de maniobra del BCRA en ese mercado. Según explicó a nuestros medios Matías Carugati, economista jefe de Management&Fit, “el Central ganó una ampliación de u$s1.000 a u$s3.600 millones en la posición vendedora”, es decir, el stock de contratos vendidos en el mercado a futuro. El nuevo límite correrá hasta fines de septiembre.

“Teniendo en cuenta que ahora está con una posición neta compradora, el margen de intervención en futuros es considerable. Se estima por encima de u$s5000 millones, aunque no hay número exacto porque la información se publica con demora”, comentó. Otras fuentes privadas elevan ese margen incluso hasta u$s6600 millones.

La opción de actuar a través de futuros y no con dólares al contado tiene pros y contras para el Banco Central. La principal ventaja es que no exige el uso de reservas. “Una intervención eficiente en el mercado cambiario incluye ambos mercados, el de spot (contado) y el de futuros para moderar expectativas de depreciación. Te deja intervenir más en un período clave como las elecciones, donde la aversión al riesgo hace que aumente la dolarización de carteras”, apuntó Mariela Díaz Romero, economista de Econviews en diálogo con este medio.

Por el contrario, la carga que representaría este tipo de intervenciones tiene que ver con una necesidad de poner más pesos en la calle en el futuro, que precisamente es lo que busca evitar la entidad. “El BCRA tiene que emitir pesos para pagar los contratos al vencimiento. Pero dada la política monetaria con un sesgo tan restrictivo, seguramente el Central encontrará formas de absorber esos pesos. De hecho, si el mercado cambiario está más tranquilo, la emisión de pesos no es un problema porque no se va inmediatamente al dólar”, dijo Díaz Romero.

La otra pata en la que se apoya el Banco Central para despejar dudas sobre un salto cambiario en los próximos meses es la disponibilidad de dólares que habrá para cubrir esa eventual dolarización en aumento. Según comentó Sandleris este martes, entre las divisas que pone sobre la mesa diariamente el Ministerio de Hacienda, por u$s60 millones y la oferta que provenga del sector privado, la demanda potencial de personas o de empresas de cambiar sus pesos por la moneda estadounidense sería satisfecha.

El monto total que proyectó Sandleris de dólares disponibles hasta fin de año asciende a u$s16.000 millones. Esa cifra surge de sumar los u$s12.400 millones que ingresarán al sistema a través de las exportaciones agropecuarias y los u$s6600 millones del Tesoro nacional. A esa adición, por último, se le restan unos u$s3.000 millones que demandarán el resto de los rubros productivos para funcionar.

Algunos economistas, de todas formas, creen que la dolarización podría ser mayor. Según el director de EcoGo Martín Vauthier, “hay que pensar otras fuentes que no sea solo dolarización de portafolios, sino también importaciones”. “Cuánto sea la demanda total dependerá, además de lo que ocurra con el tipo de cambio, de cómo siga el consumo. En la medida en que se aprecie el dólar puede volver a crecer el déficit de turismo o de bienes durables con alto contenido importado. Hay que analizar eso también”, dijo.

Tras la oferta de Hacienda y de los privados y la posibilidad de intervenir en el mercado a futuro, queda una tercera barrera con la cual el BCRA podría evitar un salto del dólar. Es la venta directa de reservas en el mercado cambiario, algo que la entidad no necesitó hacer desde octubre, cuando modificó la política monetaria hacia el control de la base monetaria.

Esa posibilidad también cuenta casi sin restricciones para las autoridades. A diferencia de lo que sucedía hasta fines de abril, el Banco Central podría activar la venta de divisas para calmar la demanda sin que la cotización estuviera por encima de la banda de flotación. Además, no tendría la obligación de hacer públicas los montos y precios de sus intervenciones, algo que ya sucede en el caso del dólar futuro.

El único límite que tendría está incluido en el acuerdo con el FMI. Exige un piso mínimo de reservas internacionales en las arcas del Central, pero según explican fuentes del mercado “ese mínimo tiene ‘ajustadores’ diarios por pagos de deuda o de llegada de préstamos de organismos internacionales, por lo tanto es difícil tener la información precisa y por eso el BCRA tiene discrecionalidad para poder cumplirla”, comentaron ante este portal.

Martín Kalos, director de la consultora Epyca, concluye que si bien el BCRA “ganó muchísimo poder de fuego”, hay razones para pensar que la intervención a través de reservas no son tan convenientes y su efectividad dependerá de cómo se realicen esas ventas.

“La desventaja de intervenir con reservas para frenar una corrida hoy es que eso te ‘come’ capacidad de repago de deuda, además de los dólares necesarios para importaciones o giro de utilidades al exterior. Y dado que el problema de Argentina para los próximos años va a ser la disponibilidad de divisas, lo que se pone siempre en juego es en qué momento eso entra en tensión y los dólares comienzan a ser escasos”, estimó Kalos.

“Detectar cuándo existe una volatilidad excesiva y actuar de forma determinante es algo que excede a la cantidad de reservas. Esta gestión del BCRA todavía no fue probada por el mercado, no hubo días de excesiva inestabilidad, pero seguramente haya en un futuro próximo”, cerró el director de Epyca.

Díaz Romano saca como conclusión que el menú de variantes disponibles “parecen ser adecuadas para afrontar una eventual presión sobre el tipo de cambio si son usadas de forma razonable”, aseguró, “aunque el principal factor que pesará sobre el tipo de cambio es la confianza de los inversores”.

Vauthier advierte que el uso de reservas además, no configuraría una buena señal de confianza a los mercados. “Si el Banco Central empieza a vender en demasía, eso va a pasar factura en términos de aumento del riesgo país. Y si el riesgo país se dispara, va a ser un problema”, concluyó.

Para Carugati, por su parte, el BCRA tiene un poder de intervención “capaz de contener presiones moderadas”, comentó. “Ahora bien, si el escenario es muy adverso, tal vez la entidad tenga que replantearse si corresponde intervenir para corregir un ajuste del tipo de cambio inevitable”, apuntó.

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