La valiosa colección nazi escondida por un anticuario de Vicente López detrás de una pared falsa

Cuando fue detenido, aseguró que las reliquias eran réplicas. Un equipo de peritos alemanes viajó al país y verificó la autenticidad. Serán donadas al Museo del Holocausto.

Detrás de la biblioteca se ocultaba una sala con el tesoro nazi.

Una puerta oculta detrás de una biblioteca abrió el camino a un hallazgo tan inesperado como escalofriante: ese 8 de junio de 2017, en una casa de Beccar, agentes de Interpol de la Policía Federal se toparon con auténticos objetos de la Alemania nazi, escondidos por el dueño en una sala oscura detrás de la pared falsa.

“Son réplicas”, esa fue la principal defensa de Carlos Olivares -dueño de una tienda de antigüedades en Vicente López- ante la acusación de contrabando de piezas arqueológicas.

Pero en marzo de 2018 su coartada se cayó: dos especialistas de la República Federal de Alemania llegaron al país para examinar la colección con simbología alusiva al régimen liderado por Adolf Hitler que el anticuario guardaba en su chalet del norte del conurbano bonaerense, y que este miércoles fueron donadas al Museo del Holocausto.

El informe de los expertos fue determinante: la mayoría de las piezas “revisten, indudablemente, características de autenticidad correspondientes a la época de fabricación bajo el gobierno nazi”, indicaron fuentes del caso a nuestro medio. Olivares está procesado por ser considerado líder de una asociación dedicada al contrabando de elementos protegidos por la ley de patrimonio cultural y deberá enfrentar un juicio.

Concluyeron, además, que algunas poseen “elementos agregados de manera exacerbada” a posteriori. Estiman que se trató de una maniobra para facilitar su venta o distribución.

Al mismo tiempo, los exámenes organolépticos que ejecutaron los alemanes permitieron deducir que “algunas de las placas metálicas descriptivas estaban grabadas con leves faltas gramaticales que serán de una época no muy lejana a la finalización del nazismo”.

Dentro del “tesoro” nazi de Olivares se destaca un águila imperial nazi en un pedestal con el sello de Carl Eickhorn, un afamado fabricante de dagas para el ejército nazi, de metal plateado y mármol de Carrara; bloques de construcción para niños en una caja de madera con esvásticas y sello de “H. Fegelein”, una de las expresiones del ideario de la niñez en la Alemania nazi; y una caja para tabaco de alpaca, lapislázuli y ébano que perteneció al germano argentino Ricardo Walther Oscar Darré, ministro de Alimentación y agricultura del Tercer Reich.

No es todo. La colección cuenta con una esfinge montada en un pedestal de metal y mármol otorgada al arquitecto Wilhelm Kreis, ganador del proyecto del Museo Egipcio de Berlín y colaborador de Alfred Speer, el favorito de Hitler. También con una fotografía enmarcada de la aeronave “Graf Zeppelin LZ 727” realizada por el estudio “Editorial de imágenes nacionalsocialistas”, de Heirich Hoffmann, fotógrafo oficial del jerarca nazi.

Además, Olivares contaba con un instrumento de medición craneal compás de ramas curvas y regla graduada con esvástica con la inscripción “Oficina de políticas raciales”. Se trata de uno de los pocos registros escritos de esa agencia nazi. La craneometría sustentó la discriminación racial a partir de rasgos físicos desde el siglo XIX.

El águila imperial secuestrada de la casa de Olivares en Beccar.

Otro elemento característico encontrado es una llave de bienvenida de cuero y metal otorgada por empleados a Walther Krauss, director de la fábrica de armas “Krupp”. Y hay más: un reloj de arena de zinc plateado que perteneció a Kurt Max Franz Daluege, Jefe Supremo de la Policía del Tercer Reich, autor de atrocidades a las comunidades judías.

Entre los objetos donados se cuentan una tabla “ouija” de plata labrada, el juego esotérico predilecto del ocultismo que promovía el régimen con inscripciones y simbología nazi; un porrón conmemorativo del congreso del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán “Reichsparteitag”, celebrado en Nürnberg en 1934 y prismáticos de la 3ra División Panzer “SS” Schutzstaffel de la Segunda Guerra Mundial.

Cómo llegaron a “El Ático”, el escondite del tesoro nazi

El Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de Interpol detectó que en el local 16 del Paseo de la Costa, ubicado en Olivos, ofrecía a la venta piezas paleontológicas y arqueológicas protegidas por la Ley 25.743 y objetos culturales chinos publicados en la “Lista Roja de Bienes Culturales en Peligro de China”, emitida por el Consejo Internacional de Museos (ICOM).

Ante las pruebas que consiguieron los detectives, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado autorizó el allanamiento a la tienda de antigüedades “El Ático” y al domicilio particular de su dueño: Carlos Olivares.

En la casa de Avenida Centenario al 1500, en Beccar, los agentes de Interpol de la PFA notaron una puerta disimulada detrás de una biblioteca. Al correr el mueble, encontraron el paso a una sala oscura donde se encontraban exhibidos 23 animales momificados, 85 objetos arqueológicos egipcios, 79 piezas pertenecientes a la Alemania nazi.

Un viaje de Olivares a China en 2010, del que regresó con 17 valijas y una mochila, es una de las pruebas más importantes de la investigación contra el anticuario y parte de su familia.

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